Los análisis de prospectiva se deben enfocar desde un primer momento considerando el punto básico de su quehacer que es el fijar sobre que se quiere hacer la prospectiva, nos referimos a que no es lo mismo utilizar el análisis de prospectiva para una empresa u organización sobre su evolución para la consecución de sus objetivos, en lo cual sería casi el equivalente a la planificación estratégica, recuérdese que los planes estratégicos suelen tener un scope de 5 años, que sería más o menos el alcance de prospectiva de los mismos componentes que contuvieran el plan estratégico, de ahí que muchas veces se hable de prospectiva estratégica. Otro asunto es el enfoque que hay que dar, que es el que nos interesa en este caso, cuando intentamos por ejemplo ver el efecto de una política o programa público dentro de un tiempo y si los problemas que procuraban resolver lo han conseguido. Para este caso la prospectiva nos permite, desde el punto de vista metodológico, utilizar un conjunto de herramientas con las cuales poder responder a estas preguntas.
Los pasos a seguir, para conseguir lo expuesto en el párrafo anterior, serán al menos, las siguientes actividades:
- a) El desarrollo de una metodología y la herramienta de análisis prospectivo, en las que se definan procedimientos estructurados para su desarrollo, con la finalidad última de la difusión y traslación de sus resultados.
- b) La potenciación de las iniciativas de detección de necesidades mediante la coordinación de los distintos agentes que pueden aportar conocimiento al proceso, en particular, buscando en favorecer un marco de intercambio de información y puesta en común de conocimientos.
La prospectiva se basa en las opiniones de expertos de los que se recaba pareceres de personas de diferentes áreas de conocimiento y sitúa sus aproximaciones a la evolución de la tecnología en el en el marco de la evolución económica y social.
Según la OCDE, la prospectiva consiste en «tentativas sistemáticas para observar a largo plazo el futuro de la ciencia, la tecnología, la economía y la sociedad, con el propósito de identificar las tecnologías emergentes que probablemente produzcan los mayores beneficios económicos y sociales».
En otras palabras, se trata de un trabajo colectivo, que adquiere su valor cuanto mayor es el número y variedad de los expertos implicados, y que se realiza metódicamente. Sin estas características, no se está hablando de prospectiva, sino de otra cosa.
Se puede decir que el proceso es tan importante en estos casos como el producto (el informe final). A ello se refiere la conocida regla de las cinco Cs, que es considerada la base de la cultura de la prospectiva, y con la que se resume el efecto vertebrador que un ejercicio de prospectiva tiene sobre los agentes del sistema nacional de innovación.
Según esta regla, tal efecto se manifiesta en las siguientes formas:
- Comunicación entre diferentes actores del sistema de I+DT. En condiciones normales esta comunicación muchas veces no se produce, o no con la fluidez deseable.
- Concentración en el largo plazo, mientras se está atendiendo a las tareas de la prospectiva.
- Coordinación de acciones y políticas conjuntas.
- Consenso sobre prioridades y visión compartida del futuro. La obtención de consenso sobre las proyecciones de futuro no importa que el consenso sea de mínimos, es el objeto de las metodologías empleadas en prospectiva.
- Compromiso con los resultados obtenidos y los objetivos a alcanzar.
Lo anterior permite: reducir el nivel de incertidumbre, mejora el conocimiento y facilitaría la interacción y la comunicación entre los agentes que elaborarían el Informe de prospección y detección de necesidades.
La metodología DELPHI es la más empleada de las metodología complementada con la . Consiste en la preparación de unos cuestionarios compuestos por un conjunto de hipótesis de futuro que son valoradas por expertos en función de unas variables predeterminadas. Una vez procesadas estadísticamente las respuestas, son enviadas, por segunda vez, a los que han respondido, para que, a la luz de las respuestas de la mayoría consideren si desean, o no, revisar su opinión. Luego son procesados los resultados de la segunda vuelta, y se procede de la misma manera para una tercera vuelta, si la hubiere. Lo más frecuente es trabajar a dos vueltas únicamente. Las grandes ventajas son: el anonimato que garantiza a los encuestados; la reiteración, que permite a éstos reconsiderar sus opiniones, siendo por tanto un mecanismo propiciador de consenso, y la presentación estadística aséptica de sus resultados, que impide que éstos aparezcan deformados por juicios de valor. Con esto se construye el cuestionario que se va a pasar a aquellos expertos que por su capacidad de emitir opinión o por su posición y capacidad intelectual confirmada, formaran el grupos que contestara a la encuesta elaborada.
- Identificación del objeto del estudio: área temática, horizonte temporal, objetivos perseguidos, etc.
- Formulación de las hipótesis o temas a valorar.
- Definición de las variables de valoración: plazo en que se materializará la hipótesis, grado de importancia, posición del país en relación con ella, obstáculos a su realización, etc.
- Primera ronda: envío de cuestionarios, recepción de respuestas, tratamiento estadístico[1].
- Segunda ronda: envío de cuestionarios a cada encuestado de la primera ronda con los resultados generales y sus propias respuestas, para que las reconsidere si lo cree conveniente. Tratamiento estadístico de las respuestas finales.
- Análisis de los resultados.
Cuando se habla de tratamiento estadístico se suele referir a dos métodos, dependiendo de la información de la que se disponga. a) el método más utilizado y a la vez el más sencillo es aquel que se fundamenta en estadísticos de tendencia central (Media) y en su dispersión, desviaciones a media. La Media mediría el nivel de acuerdo y las desviaciones a la media medirían los desacuerdos.
Otros métodos utilizados más sofisticados y más empleados en la prospectiva tecnológica siguen procedimientos estándar conocidos:
– Los métodos o técnicas exploratorias.
Los métodos o técnicas exploratorias se centran principalmente en el análisis de datos históricos sobre atributos concretos tales como resultados funcionales, parámetros técnicos, resultados económicos, etc., comparados siempre dentro de un marco temporal. Dado que se supone que el progreso de la tecnología no es causado por el azar, es posible generar curvas o modelos de evolución de ciertos parámetros. A partir de los datos y modelos se pueden establecer prospecciones con diferentes niveles de certeza. Sin embargo, se producen cambios y no se debe obviar la influencia e impacto de factores nuevos o inesperados (crisis, factores políticos, etc.).
Algunos ejemplos de métodos o técnicas exploratorias relevantes son: las curvas en S, los ciclos y la extrapolación de tendencias. Todas ellas se poyan en gran cantidad de datos estadísticos.
A continuación, pasamos brevemente a exponer la metodología que se debe seguir para la construcción de escenarios.
Los escenarios son guiones que describen caminos alternativos hacia un futuro posible apoyado en hipótesis razonables. Son construcciones intelectuales que ayudan a comprender lo que puede ocurrir, no lo que va a ocurrir, ni lo que debe ocurrir, ni lo que la gente quiere que ocurra. Es importante aclarar esto desde el principio, porque a veces se ven las técnicas de escenarios empleadas para dibujar un futuro probable, prácticamente sin alternativas, cuando estas técnicas para lo que deben servir es para dibujar alternativas posibles e identificar los acontecimientos en el tiempo (indicadores), que permiten entender cuál de esas alternativas se va convirtiendo en más probable. Un esquema simplificado del proceso de construcción de escenarios es el siguiente:
—1| Centrar el marco de las decisiones estratégicas a cuyo servicio se desarrolla el proceso (fijar objetivos).
—2| Identificar las «fuerzas directoras» en relación con dicho marco. Se habla de «análisis STEEPV», aludiendo a que, esas «fuerzas directoras» pueden ser de naturaleza social, tecnológica, económica, ecológica, política o valores.
—3| Identificar factores influyentes que se pueden extraer, por ejemplo, de los resultados de una encuesta DELPHI.
—4| Aplicar a estos factores un análisis importancia/incertidumbre, de forma que sean seleccionados aquéllos revestidos de mayor importancia y más elevado nivel de incertidumbre sobre su desarrollo.
—5| La combinación de estos factores es la que permite describir dos o tres escenarios alternativos.
—6| Desarrollar, relacionándolas entre sí, las secuencias de acontecimientos que conducen a uno u a otro de los escenarios. Así será posible identificar los «indicadores» que señalan en el tiempo el acercamiento o alejamiento a cada escenario posible.
—7| Como conclusión, se ha de escribir cada escenario en forma esquemática, asignarle un nombre e identificar las amenazas y oportunidades que afectan a su probabilidad de realización, así como los indicadores que permiten percibir su cercanía.
Los escenarios así construidos (que no deben ser, como ya se ha dicho, más de tres o, como máximo, cuatro) han de cumplir con unos criterios, que en realidad permiten fijarse en cuáles de los posibles van a ser más útiles: han de ser plausibles; estructuralmente diferentes entre sí, de forma que lo que los distinga a unos de otros no sea el valor de alguna variable poco relevante; internamente consistentes, útiles para ayudar a la toma de decisiones (que, en definitiva, es lo que justifica todo cuanto se está diciendo), y, finalmente, desafiantes respecto a la visión tradicional del futuro.
Por último, se describirá someramente el proceso de prospectiva que se propone seguir.
El ejercicio de prospectiva que proponemos seria sobre la evolución en el tiempo de los efectos del programa público que el Gobierno de la Nación ha lanzado, y que Red.es debe implementar: Kit Digital.
Para llevar a cabo el estudio de prospectiva que proponemos se deben distinguir tres etapas bien diferenciadas: a) la previa, denominada preprospectiva, en la que, se han de fijar los objetivos, áreas temáticas, agentes ejecutores, metodologías, horizonte temporal, que empezaría en el momento de realización del estudio para tener una primera visión del funcionamiento del sector, etc.; b) la realización de los estudios de prospectiva propiamente dichos, y c) la fase que suele llamarse post-prospectiva, de explotación de los estudios, elaboración de recomendaciones, difusión, etc.
La definición de objetivos es el punto de partida real. Ha de tenerse claro cuáles son las prioridades, porque ello afecta muy directamente a la configuración del ejercicio. Otros dos aspectos vinculados a la definición de objetivos que han de clarificarse son: a) si se trata de una operación puntual en el tiempo, o de largo plazo y b) a qué nivel de detalle se quiere llegar, lo que condiciona los contenidos de las hipótesis a elaborar, los perfiles de los expertos a movilizar y los escenarios a confeccionar. Los objetivos determinan, a su vez, la delimitación de áreas temáticas a abordar. En primer lugar, si se va a realizar un tratamiento conjunto (de tipo global) o especializado.
El siguiente paso que dar es crear la estructura operativa con la que se va a realizar el ejercicio. Lo primero es la creación del panel de expertos que apoyen con su conocimiento la actividad que se va a realiza, y el equipo de profesiones.
Dentro de esta fase de preprospectiva, se cuenta la elección de la metodología a utilizar, que será el método Delphi. Lo mismo ocurre cuando se van a construir escenarios. Lo importante no son tanto las técnicas de discusión, ni mucho menos las habilidades estadísticas, como la solidez de las hipótesis que alimentan el proceso. Una vez realizados los estudios, se pasa a la etapa de posprospectiva, a la que también merece la pena dedicar algún comentario. El mayor riesgo que se corre cuando se abordan este tipo de trabajo, que estamos describiendo, es que, ya realizados los estudios de prospectiva, aplicando con rigor las metodologías adecuadas, y después de haber movilizado las opiniones de los expertos de diferentes disciplinas, el resultado no se formalice y se utilice en toda su aportación.
La posprospectiva es la fase en que se intenta evitar ese riesgo, poniendo en explotación la información obtenida. La posprospectiva tiene por objetivo extraer de los estudios realizados una información accesible y directa para quienes toman decisiones en este caso a las personas que la dirección del observatorio determine, sin que por eso se pierda el necesario rigor. La organización de los temas a llevar adelante seria: publicación de los estudios, boletines periódicos, publicaciones ligeras de difusión de aspectos parciales o sectoriales de los resultados, mantenimiento de una web eficiente, actos de presentación, seminarios, participación en congresos, proyección en los medios de comunicación, etc.
En conclusión, las fases preparatorias y posterior a la realización de los estudios de prospectiva exigen una atención especial y una elevada dedicación de recursos, esfuerzo y tiempo, que en este caso serán los miembros del equipo de trabajo.


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